
En el momento en el que escribo ésta precrítica, el
batacazo comercial de Grindhouse en los Estados Unidos ya es casi oficial. Así que juego con ventaja a la hora de exponer mi tesis sobre el tema.
En mi opinión,
Grindhouse tiene un problema de CONEXIÓN con el espectador. Y me explico comparándola con
Kill Bill.
Tanto
Kill Bill como
Grindhouse son películas que viven de rescatar personajes, ideas visuales o música de películas marginales de los sesenta y setenta que el espectador tiene almacenadas en su cerebro.
Así, en
Kill Bill, todo nos sonaba a algo.
Por supuesto que, el que haya bebido de las mismas fuentes cinéfilas que
Tarantino, reconocía en
Kill Bill (escena por escena) claras copias u homenajes a otras cintas. Pero es que incluso para aquel que no había visto aquellas películas (y ahí radica el éxito) la película funcionaba permitiéndole rescatar esas "ideas visuales" de su subconsciente.
Kill Bill estaba en el subconsciente de cualquier espectador. Tampoco era muy difícil: cine del oeste, cine de samurais, duelos, katanas, gafas de sol, motos, colegialas... todo esto CONECTA fácilmente con el espectador medio y le hace disfrutar.
Sin embargo, en el caso de
Grindhouse y aunque el espíritu de la película sea el mismo no consigue lo mismo en el espectador. Si un trailer con
Uma Thurman vestida de
Bruce Lee, katana en mano, era algo muy atrayente, hay algo que en ese
Bruce Willis vestido de marine y matando a diestro y siniestro que no funciona.
Por supuesto en mí me atrae. Me encanta el cine de zombies y el de marcianitos y disfrutaré mucho viendo la película, pero mucho me temo que no será plato para la mayoría.
Cuidado al ir al cine, se necesita ser bastante friki para disfrutar de
Grindhouse....
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