Esta agradable apuesta del cine belga trata de dos vecinos que se molestan continuamente y que en situación similar cambian sus vidas de forma idéntica no librándose de su relación.
Con la tradición europea de tratar un tema como este en la delgada línea del humor y el drama, este conjunto de sensaciones sirve para que la historia se consolide más en ella misma y con el espectador que en resumidas cuentas siente y padece por igual.
Una apuesta interesante y atractiva, espero contemplar muchos minutos de avances de pensamientos, ayudados por la jocosidad hacia ese mundo tan especial y privado de la vecindad.