Por un lado, la pelÃcula está muy bien rodada. Rob Zombie se crece infinitamente y no sólo rueda con solidez y solvencia, sino que además se permite hacer alardes como la secuencia en el que la cámara recorre un escenario del crimen congelado en el tiempo y sólo un joven Michael se gira para mirar a la cámara desde el coche de policÃa. Se agradece especialmente no abusar de la cámara desenfocada y en continua agitación. Aquà se utiliza con objetivos cinematográficos, no para ocultar la falta de habilidad del director. Ni que decir tiene que es una gozada la manera en la que incluye el tema principal de la banda sonora original de John Carpenter en momentos clave...
Me gusta además mucho que la pelÃcula centre su primera parte en la historia de Myers. Esto no ocurre en la original pero es un cambio a mejor. Durante la primera media hora no descubrimos nada que no sepamos sobre los origenes de un sicópata. Pero Rob Zombie hace un esfuerzo por justificar la personalidad violencia que luego dará pie a todo el desarrollo de la pelÃcula. Está muy bien que la pelÃcula se pare a explicarnos, una vez más de forma ágil y solvente, el conjunto de factores internos y externos que hacen de Michael Myers un loco de atar.