Otra muestra más de un cine iraní diferente. Ni sobre la pobreza, ni sobre las injusticias. Sólo... sobre una roca – no diré nada más para no desvelar el argumento.
El director, Mani Hghighi ha sido durante varios años el asistente de dirección de Kiarostami. Al parecer la película surge de una idea del propio Kiarostami que Hghighi se encarga de desarrollar. Rodad en digital y con personajes de clase acomodada, se desmarca claramente del cine iraní habitual.
Un argumento original que requiere buenas dosis de ingenio en su desarrollo para mantener el interés hasta el final. Un capricho de historia que se presenta como un juego para un guionista. En definitiva, una película que no me puedo perder.
Si ahí encuentro su virtud, en el mismo lugar hallo su contra más peligroso: que no se sepa afrontar este reto en un largometraje y sintamos que está alargado excesivamente. Confiemos en que no.
Espero tintes surrealistas y una buena metáfora aplicable a más de un ámbito. En contraposición con la cruda realidad a la que nos tienen acostumbrados por estos lares, disfrutemos de esta pequeña curiosidad a medio camino entre los Monty Pyton y los Looney Tunes.