Es inevitable, al oir hablar de ésta película pensar en La Liga de los hombres extraordinarios.
Quizás quede todavía alguno que no sepa, que La Liga, antes de ser película fue comic. Un comic propio de un autor como Alan Moore, que eleva al comic al estatus de arte. Moore, en su pasión por las novelas inglesas del siglo XIX, reunió a todos los personajes fantásticos que en ellas aparecían para formar un extraño equipo dedicado a resolver entuertos.
El simpatico hombre invisible que vemos en la película, es en el comic un violador de monjas, Alan Cuatermain es opiomano, y la mujer vampiro es símplemente una mujer-quimica, que, además, lidera la banda.
En La Liga, tenemos pues, una película fusiladora de un comic, que a su vez fusila novelas del XIX. Fusilamiento tras fusilamientos, las historias degeneran, los personajes pierden profundidad, los diálogos se simplifican, hasta que obtenemos un producto que todo el mundo pueda ver, todo el mundo pueda entender, y que, por lo tanto, todo el mundo esté dispuesto a PAGAR.
¿Qué debe esperarse de una película que en muchos aspectos es igual a La Liga? ¿Es ésta una película que fusila a una pelicula que fusila a un comic que fusila unas novelas?
Experiencias anteriores nos hacen pensar que si. Van Helsing tiene toooda la pinta de ser una nueva vuelta de tuerca, a una tuerca, la pobre, que ya no tiene más vueltas que dar, a un argumento, el pobre, que no tiene más que ofrecer, y a unos efectos especiales, los pobres, que no impresionan ya, ni a las viejecitas.