La película no es más que otra historia de horror y bísceras con jóvenes con las hormonas locas que acaban en un hostal donde se practica la ultraviolencia sin sentido... pero es que hay escenas como la de la japonesa con el ojo colgando que no tienen precio!! A ratos me he aburrido bastante, pero hacia el final, cuando la ultraviolencia ha ido creciendo hasta desbordar lo que la mayoría de espectadores están dispuestos a aguantar, me he reencontrado con ese gore cutrón que tanto le gusta a Tarantino y que tanto me gusta a mi también. Está claro que la película no aporta nada que no se haya visto ya. Incluso resulta tediosa y repetitiva, pero a cambio ofrece una buena dirección, una buena fotografía y una buena producción. En resumen: todo muy bien hecho, buenos momentos de gore, pero lo hemos visto mil veces. Pese a las lagunas en el interés se merece mi tres.