El film, de temática un tanto extraña y obsesiva más digna para que la diriga Carpenter, que conseguiría mucho mejor resultado, es mala, porque se sucede con miles de escenas de te digo poco y te extrañas, para acabar con una sorpresa final que bien previsible es, además siendo un remake. Porque se empeña en de la extrañeza y la novedad en cada capítulo demasiado posicionado a conveniencia, sacar un interés que se agota de no avanzar.
La mala actuación de Cage, disculpable porque las respuestas de sus amazonas particulares no tienen sentido, no ayuda en absoluto a concentrarse en el film de manera entera y al menos verdadera. El caer de los acontecimientos que te sacan de tus casillas sin que nuestro protagonista parezca sentirse afectado, sólo se rompe a golpe de puñetazo y pistola. Las conversaciones con su ex-pareja son lamentables, tú por aquí y yo por allá.
De no ser por ciertas escenas de colmena y curiosidades de decorado, me refiero al atrezzo de las ninfas cabreadas, la película no sería más que un caer absurdo de momentos. Ni siquiera el final, tan poco espectacular, mejora la situación. Un fiasco del que al menos esperaba algunas garantías mayores.