Por lo menos hay que reconocerles el mérito a los creadores de esta película, porque tiene una pinta de gamberra que no puede con ella. El director y guionista es Juan Cavestany, realizador de otros títulos como El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo y Gente de mala calidad. De su último trabajo ha afirmado que es "una comedia de acción mental acerca de la soledad, el miedo a la necesidad de recordar y un robo fallido". Los más osados quizá quieran comprobar a que se refiere, porque el surrealismo y el absurdo pueden abundar en esta conexión de historias cruzadas.
Uno de los nombres del reparto es Antonio de la Torre, a quien hemos podido ver últimamente en Balada triste de la trompeta, Primos o Carne de Neón y ganador de un Goya por Azuloscurocasinegro y nominado a otro por Gordos. Todo un valor seguro digno de apreciar y es que siempre es un placer ver como habla sin decir nada.
Comedia alejada de convencionalismos patrios, pero quizá con demasiadas licencias sobre una trama sin un fundamento claro y con tan solo 69 minutos de duración. Puede que para muchos el cine esté demasiado caro ello.