Mis compañeros precríticos no esperaban mucho de la última película de Winterbottom que se pudo ver en el Festival de San Sebastián. Pero hete aquí que al final acabaron otorgándole buena nota postcrítica. Winterbottom tiene la capacidad de abordar cualquier temática (homenajes, metacine, sexo, futuro, drama...) e imprimirles su sello personal. Hace muy suyas las películas y, sobre todo, sabe imprimirles un ritmo brutal. Y cuando digo ritmo no me refiero a "rápido" o "lento". Ni rápido ni lento... sino todo lo contrario.
En éste caso parece que aborda un drama familiar. Una temática terriblemente trillada y que me cuidaría mucho de ver sino fuera, como digo, por el propio Winterbottom. Además, cuenta con Catherine Kenner. No soy de hablar del reparto de una película, pero Catherine Kenner me flipa como actriz y como mujer. Desprende carisma por todos sus poros. Seguro que Winterbottom sabe aprovechar su fuerza en beneficio de la película.
En definitiva, se trata de una película que voy a ver por quién la hace y no por lo que cuenta. No es mi forma habitual de acercarme al cine pero creo que tanto director como actriz lo merecen.
Buen cine asegurado.