La retrospectiva Japón en Negro permite una panorámica en esa historia paralela de un cine japonés que los occidentales no veíamos en festivales de cine y filmotecas, pero que el público autóctono consumía con entusiasmo. Incluirá desde las películas de jugadores (bakuto) de la época muda hasta el auge del cine de gángsters tras la II Guerra Mundial, las importantes aportaciones de cineastas como Akira Kurosawa o Shohei Imamura o las significativas incursiones de destacados directores de la modernidad japonesa (Nagisa Oshima, Mashahiro Shinoda, Hiroshi Teshigahara) que usaron las intrigas criminales para crear filmes subversivos y muy personales. Y se prestará especial atención a ese momento de esplendor del yakuza eiga (el cine de gángsters nipón) que fue la década de los 60, con una enorme producción de cintas sobre gángsters heroicos y solitarios; y a la década de los 70, cuando el yakuza eiga se volvió más realista.
Pero Japón en Negro considerará otras expresiones del film noir: el melodrama criminal o las aventuras de duros detectives en la más pura tradición hard boiled, así como la interesante revitalización que vive el género desde la década de los 90 gracias a directores como Takeshi Kitano, Takashi Miike, Takashi Ishii o Kiyoshi Kurosawa.
