Lo que ha ocurrido, por si alguien todavía no se ha enterado, lo explica perfectamente Rómulo en su último artículo. No es esta la primera vez que Lars Von Trier busca la provocación en Cannes. Ya se declaró a sí mismo como el mejor director del mundo o se refirió a Polanski como "el enano" presidente del jurado en aquel momento. Ahora ha dicho que simpatiza con Hitler y que es nazi, entre otras joyitas.
No voy ni siquiera a defender que las
palabras del director eran puro humor negro, creo que es
absolutamente evidente para alguien que haya visto la rueda de
prensa. Más cuando responde, acerca de su próximo proyecto, que
será algo grande "los nazis hacemos las cosas a gran escala, el
título podría ser La solución final", además de sus ataques a Sussane Bier que tampoco aparecen en este vídeo. Y todavía hay que
aguantar en algunos medios, por ejemplo en Las mañanas de Cuatro,
que se defienda con vehemencia que Von Trier siempre ha sido pronazi,
esgrimiendo como argumento el DVD de Europa en la mano.
En fin, que estamos ante el ya clásico
caso Vigalondo: humor negro, polémica, presiones y finalmente,
expulsión. Parece que ciertos temas se han convertido en un tabú
mediático, sobre los que no se puede bromear con el micrófono
abierto. Nos encontramos en una dictadura de lo políticamente
correcto. Si dices algo que sea malinterpretable, si algún inepto
puede creer que hablas en serio cuando afirmas ser nazi, mejor que te
quites de en medio. Sin duda, Cannes muestra su condición verdadera,
la de un gran mercado que no duda en eliminar a aquellos que puedan
amenazar su negocio. Que no lo disfracen de indignación ética. Que
no nos vengan con su moralismo, ya somos mayorcitos para saber cuando
se hace humor negro y cuando apología del nazismo.
Si no le llaman más para el festival
galo, igual hasta tenemos suerte y se viene con su autocaravana al
Zinemaldia. Por supuesto, esta defensa no quita para que siga
pensando que es un bocazas y un payaso -así como uno de los mejores directores de nuestro tiempo. Y es que ya lo dijeron los de
Muchachada Nui, Lars Von Trier se mea en todo. Parece que aquí
ha meado sobre quien no debía.