El multifacético George Clooney parece estar pasando días de lo más estresantes: en plena promoción de Michael Clayton y en los primeros compases del rodaje de Burn after reading, que protagoniza junto a Brad Pitt para los hermanos Coen, Clooney va a tener que sacar tiempo de debajo de las piedras para poder filmar nuevas escenas para su próxima película como director: Leatherheads.
La película ya estaba terminada, pero las impresiones recogidas tras sus primeros pases privados no han sido del todo satisfactorias, y Clooney parece estar dispuesto a reanudar el rodaje con tal de que el filme quede tal y como él quiere.
El problema es, claro, que el tiempo no es infinito. La primera consecuencia ha sido el adiós del actor a White jazz, película de Joe Carnahan que no sólo iba a protagonizar sino también producir. Este proyecto, adaptación de una novela de James Ellroy, ha sufrido tal revés con la marcha de Clooney que el estudio, la Warner, se está planteando congelar el rodaje hasta encontrar otro nombre de tirón que apueste por él.